El Arte de Espantar Millones con un Mazo de Juez O cómo la Reforma Judicial convirtió a México en el promotor económico estrella de Argentina y El Salvador.
Queridos y jurídicamente perplejos lectores de La Neta:
Si ustedes creían que para ahuyentar el dinero se necesitaba una hecatombe climática o una invasión alienígena, déjenme informarles que subestiman severamente el talento de nuestros próceres. El oficialismo nos acaba de demostrar que no hay arma de destrucción masiva más letal contra la inversión que una ideología mal digerida, sazonada con envidia y servida fría en el plato de la revancha institucional.
Pero vayamos por partes. Tenemos hoy en nuestro máximo tribunal a una ministra que, con el perdón de la academia y la gramática, se avienta unas incoherencias que harían sudar frío a los traductores de la ONU. Una señora que batalla a brazo partido con las conjugaciones básicas del español, pero que cobra y decide como jurista escandinava. Verla argumentar la Constitución Y votar es como ver a un voluntario intentando operar a corazón abierto con un tenedor de plástico: sabes que va a terminar en tragedia, pero la morbosidad no te deja apartar la mirada.
Y es que esta famosa Reforma Judicial ha resultado ser, oh sorpresa, una catástrofe de proporciones monumentales. A tal grado que hoy, acorralados por el sentido común que les faltó en campaña y por unas brutales presiones internacionales, en el partido en el poder ya están sudando la gota gorda buscando el botón de reversa. Sí, leyeron bien, agárrense de sus butacas: le van a tener que dar para atrás a su gran obra maestra legislativa porque, a los ojos del mundo entero, ha quedado evidenciada como una estupidez colosal.
¿Las consecuencias? Nadie, absolutamente nadie, está invirtiendo un solo peso partido por la mitad en México. Todo está detenido. Como diría mi tía de Monterrey: “El dinero es más miedoso que un perro en noche de cohetes”. Ninguna empresa en su sano juicio va a traer su capital a un país donde la certeza jurídica tiene la misma solidez que un mazapán en las manos de un niño de tres años.
El problema es que, en su infinito afán de mostrar músculo y dar lecciones de moralidad, decidieron usar a Ricardo Salinas Pliego como espectáculo de medio tiempo. Lo quisieron colgar metafóricamente en la plaza pública, armando un circo romano para que la porra aplaudiera el escarmiento al gran capital. ¿Y qué creen que pasó? Que por andar de exhibicionistas asustaron a la tribuna. Los demás espectadores del circo vieron las antorchas, sintieron el olor a leña institucional, agarraron sus carteras y salieron corriendo en estampida.
Por jugar a ser los justicieros del resentimiento, le hicimos el trabajo sucio a la competencia. Hoy, los grandes beneficiarios de nuestra ceguera son El Salvador y Argentina. Allá están recibiendo con alfombra roja, banda y mariachi los miles de millones de dólares que nosotros decidimos patear, escupir y cachetear.
Estamos desperdiciando una oportunidad de oro con el famoso nearshoring por estar abrazados a ideologías huecas, llenas de complejos históricos y un odio que no construye ni medio metro de carretera. Gobernar con el hígado es muy taquillero en las urnas; el problema es cuando llega la factura de la realidad y nos damos cuenta de que el banquete del futuro se lo están comiendo otros.
Desde algún café donde todavía aceptan pesos y no nos cobran impuesto por pensar…
PD: Si ven pasar un portafolio lleno de dólares con rumbo al sur, despídanse con la mano. Iba para Querétaro o Tijuana, pero a medio vuelo ya le cambiaron el destino a Buenos Aires.
PD2: A los que todavía aplauden desde las gradas cómo el gobierno persigue empresarios: guarden la sonrisa. Cuando el gobierno se quede sin millonarios a los cuales exprimirle recursos, ¿a quién creen que van a voltear a ver? Exacto. A usted, mi querido y cautivo contribuyente clasemediero.
PD3: Qué ironía tan profunda. Queriendo pasar a la historia como los grandes soberanos de la justicia mexicana, van a terminar en los libros de economía global como los mejores promotores de inversión que jamás haya tenido la presidencia de Bukele y Milei.


