O cómo enterarte de los pendientes de tu gobernador por la oficina del fiscal de Nueva York
Queridos y soberanamente sorprendidos lectores de La Neta:
Si ustedes pensaban que esta semana iban a tener un miércoles tranquilo —de los de torta de bistec a mediodía y café de olla en la tarde—, déjenme informarles que el Departamento de Justicia de Estados Unidos tenía otros planes para nuestra digestión. Concretamente: presentar cargos formales contra el gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, por los pequeños detalles de conspiración para importar narcóticos a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y —en uno de los casos— secuestro con resultado de muerte de una fuente de la DEA y de su familiar.
Sí, leyeron bien. No es una telenovela de TV Azteca. Es un comunicado oficial del U.S. Attorney para el Distrito Sur de Nueva York, fechado hoy, miércoles 29 de abril de 2026.
Agárrense de sus butacas, porque esto apenas empieza.
Acto I: La lista de invitados (que nadie quiso ser)
La fiscalía de Nueva York —ese distrito que ya lleva más de 30 imputados sinaloenses desde 2023, con ritmo de productora de Netflix— presentó la siguiente nómina:
- Rubén Rocha Moya, 76 años, gobernador en funciones desde el 1° de noviembre de 2021.
- Enrique Inzunza Cázarez, 53 años, senador y exsecretario general de Sinaloa.
- Enrique Díaz Vega, 50 años, ex secretario de Administración y Finanzas del estado.
- Dámaso Castro Zaavedra, 54 años, subprocurador de la Fiscalía General de Sinaloa (sí, el subprocurador).
- Marco Antonio Almanza Avilés y Alberto Jorge Contreras Núñez, alias “Cholo”, ambos exjefes de la Policía Investigadora de la Fiscalía estatal.
- Gerardo Mérida Sánchez, 66 años, exsecretario de Seguridad Pública.
- José Antonio Dionisio Hipólito, alias “Tornado”, exsubdirector de la Policía Estatal de Sinaloa.
- Juan de Dios Gámez Mendívil, 41 años, presidente municipal de Culiacán (sí, el alcalde).
- Juan Valenzuela Millán, alias “Juanito”, 35 años, excomandante de la Policía Municipal de Culiacán.
Como decía mi tía de Ahome: “No es que se hayan colado en el bautizo, mijo. Es que ellos eran los padrinos.”
La acusación los señala —repito: los acusa, presunción de inocencia mediante— de haberse asociado con la facción del Cártel de Sinaloa conocida como Los Chapitos para mover fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina hacia el norte. A cambio, dice la fiscalía, recibieron protección, información de operativos y unos cuantos millones de dólares repartidos según jerarquía. Porque hasta en eso hay tabulador.
Acto II: La economía del soborno (con propina y sin IVA)
Aquí es donde el comunicado se pone particularmente educativo en materia de finanzas públicas. Según los fiscales:
- El subprocurador Castro Zaavedra habría recibido aproximadamente 11,000 dólares mensuales de Los Chapitos a cambio de proteger a sus integrantes y filtrar información de operativos respaldados por Estados Unidos. Eso es, al tipo de cambio de hoy, alrededor de 220,000 pesos al mes. Es decir: lo que cuesta un coche compacto, mensualmente, para que un funcionario haga exactamente lo opuesto de aquello para lo que cobra del erario.
- El comandante “Juanito” habría cobrado más de 1,600 dólares mensuales, lo cual suena modesto hasta que uno lee el resto del párrafo: a cambio de esa suma, según la acusación, dio a Los Chapitos acceso irrestricto a la Policía Municipal de Culiacán y participó —en octubre de 2023— en el secuestro de una fuente confidencial de la DEA y de un familiar suyo, ambos posteriormente torturados y asesinados.
Mil seiscientos dólares al mes. La membresía de Costco con extras.
Como decía mi abuela: “No es lo caro lo que ofende, mijito; es lo barato.”
Acto III: El detalle electoral que nadie quiere comentar
Aquí viene el párrafo que va a tener trabajando horas extra a los abogados:
“Los Chapitos contribuyeron a la elección de Rocha Moya mediante el secuestro e intimidación de sus rivales políticos.”
Eso lo dice la acusación. No lo dice un columnista resentido, no lo dice la oposición, no lo dice un ensayo de la Universidad de Chicago. Lo dice la oficina del fiscal federal de Nueva York en un documento que tendrá que defender ante una jueza llamada Katherine Polk Failla.
El gobernador, por supuesto, ha rechazado en otras ocasiones señalamientos similares —los llamó alguna vez “deseos pagados”— y la presunción de inocencia es sagrada hasta sentencia firme. Pero conviene recordar, por si alguien iba distraído, que su rival electoral más visible, Héctor Melesio Cuén Ojeda, fue asesinado en 2024 en un episodio sobre el cual la FGR ya señaló al propio Rocha Moya por encubrimiento.
Un rival muerto. Una visa estadounidense revocada en 2025 (de la cual la presidenta dijo el martes pasado: “no tengo conocimiento”). Y ahora un indictment federal con cargos de hasta cadena perpetua.
Cualquier coincidencia con un guion de True Detective es responsabilidad del lector.
Acto IV: El “no tengo conocimiento” como doctrina diplomática
Y aquí, queridos lectores, llegamos al punto donde uno ya no sabe si reír o llamar a su abogado.
Resulta que:
- Estados Unidos le retiró la visa al gobernador en 2025.
- La presidenta Sheinbaum, preguntada el lunes 27 sobre el plan anticorrupción reportado por Los Angeles Times, exigió “pruebas y evidencias claras” —postura que recordó el fallido caso Cienfuegos como referencia.
- El martes 28, preguntada específicamente sobre la visa de Rocha Moya, contestó con esas tres palabras que ya merecen entrada propia en el Diccionario de la Lengua Española: “No tengo conocimiento.”
- El miércoles 29 (hoy), antes de la mañanera siquiera, llegó el indictment.
Hay dos hipótesis posibles. Una: el gobernador efectivamente no informó a Palacio Nacional de que el gobierno del principal socio comercial de México le había revocado la visa. Es decir, llevaba casi un año operando como gobernador con el cartel diplomático equivalente a una luz roja parpadeando, sin avisar. Dos: alguien sí sabía y la frase “no tengo conocimiento” es un género literario en sí mismo, como el haiku o el corrido.
Como decía mi tío de Reynosa: “En política mexicana, lo que no se dice oficialmente, no existe oficialmente. Aunque toda la república ya lo esté comentando en el WhatsApp de la familia.”
Acto V: Lo que esto significa, sin mecate
Pongamos los pies sobre la tierra, porque hasta aquí venimos haciendo crónica. Pero hay tres asuntos serios que no podemos dejar pasar:
Primero, sobre la soberanía. Que un fiscal de Nueva York presente cargos contra un gobernador en funciones de un estado mexicano no es algo de lo que un país soberano deba presumir. No porque la acusación sea ilegítima —corresponderá a una jueza federal, con jurado y debido proceso, determinarlo—, sino porque significa que el sistema de procuración de justicia mexicano no llegó primero, y eso debería preocuparnos a todos los que pagamos impuestos para sostenerlo.
Segundo, sobre el sistema. Si la acusación se sostiene —y esto es un si—, lo que la fiscalía describe no es un caso aislado de un funcionario corrupto, sino una estructura institucional capturada: gobernador, senador, alcalde, subprocurador, exsecretario de seguridad, exjefes de policía investigadora, comandante municipal. No es una manzana podrida. Es una huerta entera.
Tercero, sobre los muertos. Detrás de cada renglón del indictment hay personas reales: una fuente de la DEA y un familiar suyo torturados y asesinados en octubre de 2023; los más de 1,800 homicidios que Sinaloa ha acumulado desde que estalló la guerra entre facciones del cártel hace casi dos años; las miles de familias que viven con balaceras como banda sonora cotidiana. Esos no aparecen en el comunicado oficial pero son la razón por la cual este comunicado existe.
Cierre: Pan, paz y due process
La presunción de inocencia es un derecho constitucional y no una concesión, y debe respetarse incluso para los políticos que menos nos simpaticen. Nadie aquí está pidiendo cárcel sin juicio. Lo que sí estamos pidiendo —los millones de mexicanos que vivimos del trabajo honesto entre Tijuana y Tulum— es que el aparato del Estado mexicano deje de tratar la información incómoda como si fuera una alergia estacional.
Porque el problema, queridos lectores, no es que la fiscalía de Nueva York haya presentado un indictment. El problema es que la nuestra, aquí, no haya presentado nada. Y que cuando se le pregunta a la presidenta, la respuesta institucional sea un haiku de tres palabras.
Como decía la abuela: “La verdad es como el agua. Tarde o temprano se filtra por donde menos te imaginas.”
Hoy se filtró por una corte federal de Manhattan.
Desde algún café de Mérida donde la señal todavía funciona y el WhatsApp familiar arde con audios de tres minutos,
La Neta
PD:
Para los que se preguntan por qué Estados Unidos puede juzgar a funcionarios mexicanos: la jurisdicción se basa en que la droga llegó (presuntamente) a su territorio. Lo cual abre una pregunta filosófica interesante: si nuestra soberanía termina donde empieza el fentanilo, ¿qué tan soberana era para empezar?
PD2:
Si en los próximos meses comienzan a aparecer renuncias, “licencias por motivos de salud” o “viajes de estudio prolongados” entre funcionarios sinaloenses, no se sorprendan. La memoria política mexicana es selectiva, pero los aviones a países sin tratado de extradición salen todos los días.
PD3:
A los lectores que aún piensan que esto “es problema de Sinaloa”: revisen quién es el gobernador, el senador y el alcalde de su propia entidad. Lean sus declaraciones patrimoniales. Pregúntense qué saben realmente sobre cómo financiaron sus campañas. La diferencia entre Sinaloa y otros estados puede no ser tanto la naturaleza del problema como el momento en que un fiscal de Nueva York decide leer su expediente en voz alta.
PD4:
El comunicado del DOJ termina con una frase que merece enmarcarse en la oficina de cualquier funcionario público: “No matter your title or position, we are committed to bringing you to justice.” Traducción libre y mexicana: “No importa qué silla ocupes, mijo. La justicia tiene memoria larga… aunque a veces venga del país de al lado.”
Fin del documento — La Neta v1.0 — 2026-04-29 15:00 hrs (Mérida, Yucatán)


