
Lo que usted observa en esos cuadros negros son tinas de lixiviados: es decir, el líquido altamente contaminante que escurren los residuos sólidos depositados en el relleno sanitario. A la izquierda de esas tinas se encuentra precisamente dicho relleno sanitario, y a la derecha, la estructura con el gran galeron es la planta de separación de residuos. (Que no separa nada)
Sin embargo, como puede apreciarse con total claridad, todo el entorno de dicha planta está rodeado de basura dispuesta a cielo abierto, sin ninguna preparación del suelo, sin geomembranas, ni infraestructura mínima para evitar la infiltración directa en el subsuelo. En un tipo de suelo como el yucateco —poroso y vulnerable— esto constituye un grave crimen ambiental.
La evidencia está frente a sus ojos. Esto no es un error administrativo: es una omisión sistemática y una falta de cumplimiento ambiental con consecuencias ecológicas profundas para el acuífero y el entorno.
Servicios Ambientales Urbanos, del grupo Ciclo Corporativo, mantiene toneladas de residuos a cielo abierto sin infraestructura adecuada, generando lixiviados que contaminan el manto freático
Opera sin separar basura: SAU incumple concesión y usa instalaciones como tiradero ilegal
MÉRIDA, Yucatán.- Una investigación de este medio revela que la planta de separación de residuos sólidos de Mérida, operada por la empresa Servicios Ambientales Urbanos (SAU), no está cumpliendo con el objeto fundamental de su concesión: separar la basura que genera la capital yucateca.
Las visitas físicas realizadas por esta redacción, así como consultas formales ante la autoridad municipal, confirman que SAU mantiene inoperante la planta de separación ubicada a un costado del relleno sanitario de Mérida incumpliendo sistemáticamente los términos de su contrato de concesión.
Uso ilegal como sitio de disposición final sin la infraestructura necesaria
Lo que debería funcionar como una planta de separación de residuos se ha convertido, de facto, en un tiradero a cielo abierto. La investigación documenta que SAU ha utilizado las instalaciones como sitio de disposición final, acumulando toneladas y toneladas de basura sin ningún tipo de tratamiento ni cobertura.
Esta práctica resulta especialmente grave debido a que el terreno donde se ubica la planta no fue diseñado ni preparado para la disposición final de residuos. A diferencia de un relleno sanitario certificado, el subsuelo del sitio carece de los sistemas de impermeabilización (liners) y de las celdas especializadas que previenen la filtración de contaminantes.
Contaminación directa al acuífero
Cada temporada de lluvias, los residuos expuestos a cielo abierto generan lixiviados —líquidos altamente tóxicos producto de la descomposición de la basura y la infiltración pluvial— que se filtran directamente al manto freático de Yucatán, sin barreras de contención ni sistemas de captación.
La evidencia satelital obtenida por este medio muestra con claridad las dimensiones del problema: extensas áreas cubiertas por toneladas de residuos completamente expuestos, en un sitio que nunca debió fungir como depósito de basura.
Esta contaminación representa una amenaza directa para la principal fuente de agua potable de la región, poniendo en riesgo la salud de cientos de miles de meridanos y yucatecos.
Patrón sistemático de incumplimiento
La situación de SAU cobra mayor gravedad al confirmarse que forma parte del mismo grupo empresarial, Ciclo Corporativo, propietario del relleno sanitario de Kanasín que fue clausurado recientemente por la PROFEPA debido a múltiples violaciones ambientales.
Este vínculo corporativo evidencia un patrón sistemático de malos manejos y un completo desapego a las leyes y normas medioambientales por parte del conglomerado empresarial, que parece priorizar la rentabilidad económica por encima de la protección del medio ambiente y la salud pública.
Ciclo Corporativo controla actualmente tres eslabones críticos del manejo de residuos en el área metropolitana de Mérida:
- SANA: recolección de basura en Mérida
- SAU: planta de separación (inoperante)
- Relleno sanitario de Kanasín: clausurado por PROFEPA
Esta concentración empresarial, combinada con el incumplimiento documentado, genera serias interrogantes sobre si la autoridad debe iniciar un proceso para recindir la concesion de una empresa que incumple y defrauda a los yucatecos
Nueva administración realiza inspecciones
Fuentes cercanas a este medio confirman que la actual administración municipal ha iniciado un proceso de supervisión más estricto de las concesiones ambientales, realizando inspecciones periódicas a las instalaciones.
A pesar de estos esfuerzos, las verificaciones han confirmado categóricamente que SAU no está cumpliendo con su mandato de concesión, manteniendo la planta de separación prácticamente inoperante.
Exhorto urgente a las autoridades
Ante la gravedad de la situación y el impacto ambiental y sanitario que representa para la población, este medio hace un llamado enérgico a las autoridades municipales y estatales para que tomen cartas en el asunto de manera inmediata.
Es imperativo que se inicie un proceso de investigación exhaustivo que determine las responsabilidades legales y técnicas de SAU, y que evalúe la viabilidad de rescindir las concesiones que se mantienen inoperantes, afectando a cientos de miles de meridanos y yucatecos.
La protección del medio ambiente y la salud pública no pueden quedar supeditadas a intereses económicos particulares. El manejo adecuado de los residuos sólidos urbanos es un derecho ciudadano y una obligación gubernamental que no admite negligencias.
Las concesiones públicas implican responsabilidades y compromisos que deben cumplirse cabalmente. Cuando una empresa demuestra incapacidad o falta de voluntad para honrar sus obligaciones contractuales, especialmente en servicios públicos esenciales con impacto ambiental directo, la autoridad tiene la obligación legal y moral de actuar.
Afectación a cientos de miles de personas
El incumplimiento de SAU no es un asunto menor ni meramente administrativo, lo más grave, mantiene un foco de contaminación activo que amenaza la calidad del agua que consumen cientos de miles de yucatecos.
Este medio continuará documentando la situación y dando seguimiento puntual a las acciones que las autoridades implementen para garantizar el cumplimiento de las concesiones ambientales y proteger el interés público.
Esta investigación forma parte de una serie de reportajes sobre el manejo de residuos sólidos en Yucatán. Se invita a la ciudadanía que cuente con información adicional a contactar a la redacción de manera confidencial.


