Al parecer, la justicia federal sí tiene olfato, a diferencia de nuestras autoridades locales que llevaban años con la nariz tapada. Segun la nota de Diario Milenio. Un Tribunal Colegiado ha ordenado la suspensión inmediata del relleno sanitario de Kanasín [VERIFICADO: Sentencia Tribunal], dándole la razón a los vecinos que ya no aguantaban vivir entre la peste y el humo tóxico.
Pero, ojo, que aquí no estamos hablando de un simple basurero municipal mal administrado por un ayuntamiento despistado. La Neta te cuenta quiénes son los verdaderos protagonistas de esta película de terror ambiental.
¿Quién mueve la basura? (Spoiler: Son los mismos de siempre)
El relleno en cuestión es operado por la empresa Sana, la misma que, irónicamente, se encarga de recolectar la basura en Mérida y Kanasín prometiendo un servicio de primera. Pues resulta que su “gestión integral” presuntamente consistía en amontonar desperdicios hasta crear un foco de infección que amenaza nada menos que el acuífero de donde bebemos, cocinamos y nos bañamos todos.
Lo curioso es que Sana no actúa sola. Pertenece a Ciclo Corporativo, un grupo empresarial que se llena la boca con discursos de sustentabilidad y logos verdes, pero que en la práctica parece tener un “patrón de conducta” bastante gris.
El Modus Operandi: De Kanasín a Mérida
Si creían que el desastre de Kanasín era un caso aislado, les tenemos noticias. Este grupo empresarial tiene más tentáculos. Otra de sus filiales, SAU (Servicios Ambientales Urbanos), es la encargada de la famosa planta de NO separación de residuos de Mérida.
¿Y adivinen qué?
Tal como La Neta ya ha reportado antes, en las instalaciones de SAU también reina un presunto caos medioambiental. Las imágenes que circulan no mienten: lo que debería ser un modelo de reciclaje y separación parece más bien otro cochinero a cielo abierto, siguiendo el mismo librito que aplicaron en Kanasín.
“Ambientalistas” de escritorio
Resulta indignante que empresas que se venden como líderes en soluciones ambientales (Sana, SAU, Ecolsur, todas hijas de Ciclo Corporativo) estén hoy bajo la lupa por presuntos delitos contra el medio ambiente.
- En Kanasín: Un tribunal tuvo que venir a hacer el trabajo de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) y frenar las omisiones oficiales.
- En Mérida: La planta de SAU opera bajo el mismo paraguas corporativo, y las dudas sobre su cumplimiento ambiental crecen cada día.
La clausura en Kanasín es solo la punta del iceberg. No es un accidente, es una muestra de cómo se conduce este grupo: cobrar como expertos internacionales, pero presuntamente operar con estándares que dejan mucho que desear.
Conclusión: El tribunal ya dio el primer golpe frenando el basurero de Kanasín.
Ahora la pregunta es: ¿Cuándo voltearán a ver con lupa lo que pasa en la planta de separación de Mérida operada por SAU? Porque si camina como pato (Sana) y grazna como pato (SAU), seguramente es el mismo “pato” corporativo (Ciclo) ensuciando nuestro estado.
Con informacion de Milenio Diario: https://www.milenio.com/policia/tribunal-frena-omisiones-oficiales-ordena-suspender-basurero-kanasin





